Habrás oído hablar infinidad de veces de la zona de confort. Incluso hubo un tiempo en que todo el mundo utilizaba estas palabras en su argot cotidiano. 

Podías oírlo en la universidad, en la pescadería y mi favorita era cuando llegaba el  verano, en esas conversaciones interminables en la playa, en tu silla sentada y tu amiga queriéndote arreglar la vida.

Cuantas veces habrás escuchado a tu amiga decir “tu lo que tienes que hacer es salir de la zona de confort”. 

Pero, ¿realmente es bueno salir de la zona de confort? En el artículo te contaré algunas curiosidades de nuestro cerebro y la zona de confort y, realmente, si es interesante salir de la zona de comodidad que tenemos y hemos creado.

Cuando oyes hablar a un coach, quizás a  una psicóloga, te invitan a que te arriesgues, a que salgas de esa zona de confort que traspases esa línea que te mantiene encerrado y limitado.

Seguramente también habrás visto webs que te hablan de la zona de confort y las frases correspondientes sobre el tema.

En este artículo te cuento una visión desde la neurociencia sobre la zona de confort. Si debes o no salir de ella y por qué no debes escuchar, y menos hacer caso, a tantos y tantos que te dicen que salgas de tu zona de confort. 

Personas que, curiosamente te lo dicen desde su posición cómoda de confort.

No seré yo el que te anime o te empuje a que salgas o que te quedes, cuando acabes de leer el artículo espero que te quede claro si debes o no salir de la zona de confort.  Eso sí será tu decisión y tuya la responsabilidad de una decisión u otra. 

Si decides salir también te contaré sobre lo que ocurre en la zona de confort y cómo salir de ella.

 

¿Qué es la zona de confort?

 

La zona de confort es una situación mental en la que te sumerges o te sumerge tu cerebro para que te sientas seguro/a. Como si dijéramos nuestro corral, ese que tenemos muy bien controlado y en el que sabemos perfectamente cómo movernos y los límites que tiene para sentirnos agustito.

Es un estado, un comportamiento que el cerebro tiene instaurado y en el que, de forma automática, repetimos actos diarios sin estresarnos lo más mínimo.

Y esto lo hace el cerebro de forma automática, sin decirte nada y sin consultarte para que no tengas la tentación de salir de esta zona. 

Te pongo ejemplos de como crea tu cerebro la zona de confort porque está por todos lados. 

Te levantas por la mañana, y seguramente todos los días haces el mismo protocolo, te vistes o miras el móvil o vas al baño y, por si te despistas y decides hacer otra cosa, ya te lo recuerda tu cerebro que el camino que has tomado se sale de la normalidad.

Llegas a la cocina y seguramente desayunas todos los días lo mismo, tanto si lo haces en casa como si desayunas en un bar. Lo del desayuno es tan curioso que muchos camareros se conocen el desayuno de todas las personas que van allí cada día. 

Puede ser que tengan buena memoria pero que todos los días desayunemos lo mismo ayuda mucho.

Quizás tú no, pero la mayoría de personas lo hacen, por eso el camarero recuerda cada desayuno. 

Sales de casa y, normalmente, sigues el mismo camino cada día. Según la neurociencia, el 95% de los actos que hacemos cada día en un día laboral normal son idénticos a los del día anterior y están automatizados.

 

¿Qué ocurre al quedarnos en nuestra zona de confort?

 

  • Al estar repitiendo procesos automáticos cada día, nuestra corteza cerebral se va atrofiando porque cada vez va trabajando menos ya que nuestra vida está gestionada por los automatismos cerebrales.

 

  • Al ser actos automáticos no estamos siendo conscientes de ellos y, por lo tanto, nos estamos perdiendo parte de la esencia de la vida que es sentir cada instante. Porque cada día, aún repitiendo procesos, tiene algo diferente, algo mágico, cambia la luz, cambian las personas con las que nos cruzamos, cambian las plantas, todo cambia…

 

  • El estrés está considerado como algo negativo. Existen dos tipos de estrés el eustrés y el distrés. El primero nos pone el cerebro activo y nos produce el máximo rendimiento y nos hace avanzar. El segundo provoca varios procesos que nos hacen daño.

 

  • Quedarse en la zona de confort anula el eustrés y a medio plazo provoca distrés. 

 

  • La zona de confort nos protege y nos ayuda a sentir una falsa seguridad porque al atrofiar nuestro cerebro y avanzar poco en nuestra vida, a la larga nos aumenta la sensación de miedo y desprotección ya que el mundo es cambiante y todo va avanzando a un ritmo considerable y nosotros quedamos en un punto muerto.

 

  • Hay personas que están tanto tiempo en su zona de confort que se quedan como atrapadas, no viven la realidad que les rodea y esto les trae grandes problemas de relaciones personales.

 

  • Quedarse en la zona segura del cerebro nos va haciendo que poco a poco nos vayamos encerrando más y más en nosotros mismos al percibir el exterior como algo peligroso. 

 

 

¿ Entonces hay que salir de la zona de confort ?

 

La respuesta sería sí y no. Es como si de repente dijeras, ¿puedo conducir un barco ? La respuesta sería igual sí y no.

Salir de la zona de confort no es fácil ni es saludable si no ejerces el liderazgo en tu vida. 

Es como saltar al vacío desde un acantilado a ver que pasa. Lo que va a pasar está claro  y es que la caída probablemente te mate. 

Cuando lideras tu vida planificas un propósito con unos objetivos y unas metas. Es decir, tienes un por qué para alcanzar una vida genial. 

Entonces al cerebro le estás diciendo que no vas a saltar al vacío, sino todo lo contrario, que es un riesgo controlado que puede estar tranquilo y no activar la red de emergencia.

Si sales de la zona de confort sin saber para qué lo haces y dónde vas, lo mejor sería que no salieras de tu zona de comodidad. Por mal que vayas a estar, estarás infinitamente mejor que si saltas al vacío.

Ahora bien, si tienes muy claro hacia dónde vas y lo que vas a conseguir cuando llegues a tu destino la respuesta sería que sí salgas de la zona donde nada ocurre, ni bueno ni malo. 

Salir por el hecho de que si quieres ir de un punto A a un punto B debes como mínimo caminar y, eso ya es salir de tu zona de comodidad.

El mundo es tan cambiante que no moverse ni un ápice de la zona de confort supondría mal vivir en el medio a largo plazo. 

Eso sí, si te decides a avanzar en tu vida, no vayas a lo loco, no saltes al acantilado, traza un plan de liderazgo y toma las decisiones acertadas. No te vayas a lanzar al mundo sin el debido plan. Recuerda que puedes buscar un mentor que te ayude. 

 

Beneficios de salir de la zona de confort. 

 

El primero de ellos, al menos para mí, es mantener nuestro cerebro lo más activo posible. Hacerlo envejecer lo más tarde que podamos, eso sí es calidad de vida y felicidad. Tener tus facultades mentales al 100% toda tu vida no tiene precio.

Una vez, leyendo un artículo de neurociencia, me sorprendió conocer que el cerebro humano no envejece de viejo sino del poco uso que hacemos de él en las etapas avanzadas de la vida. 

Me impactó tanto que me propuse leer un libro al menos cada 15 días aunque a veces consigo leerme hasta uno por semana. 

No se trata de vivir muchos años, para qué vivir siendo una piltrafa mental. 

Es importante, ahora que se viven muchos años que mantengamos nuestra actividad cerebral al máximo hasta nuestros últimos días.

  • Otro beneficio es sentir la satisfacción de verte avanzar con tus propios recursos.

 

  • Conocer nuevas personas y nuevas actividades que nos hagan sentirnos vivos. ¿Y si ahí está la gran oportunidad de nuestro gran amor o nuestro gran proyecto?

 

  • Realizar y conocer actividades que ni siquiera imaginábamos que existían antes de salir de la zona de confort.

 

  • Estimular al cerebro continuamente para ser cada día más inteligentes y poder ser más productivos al tiempo que ayudamos a los demás. 

 

  • Crear nuevos proyectos y dejar un legado para generaciones futuras, si hoy fuera te último día ¿por qué te recordarían? ¿ Qué te gustarían que dijeran de ti? ¿Qué has dejado para que se te recuerde? Estas preguntas me hicieron replantear muchas cosa en mi vida hace unos años.

 

  • Seguir nuestro propio camino hacia nuestro propósito. 

 

  • Entender y gestionar el miedo por la incertidumbre del día a día y aprender a manejarlo y a vivir con él.

 

Cómo salir de la zona de confort.

 

Si mientras leías el artículo te has empezado a animar a salir de la zona de comodidad cerebral y has decidido seguir tu camino y liderar tu vida, te voy a contar algunas pautas para que salgas victoriosa/o de la zona de confort.

 

  • Tu cerebro irá en contra de ti al principio para que no lo intentes, ya sabes que no le gustan los cambios. Todos tenemos nuestros caprichos y al cerebro le ha dado por protegernos.

 

  • Háblale mucho y tranquilízalo, sólo dile que estás haciendo pequeños cambios para mejora la vida. Pero créetelo tu mismo/a o él tampoco se lo creerá. 

 

  • Cuando vayan llegando esos pequeños cambios visualízalos y repítelos mentalmente diciéndote que te alegras por su llegada, para que tu cerebro también lo sepa.

 

  •  No salgas de la zona de confort a lo loco, que cada paso que des esté meditado y sea parte de un objetivo a cumplir, es decir, que tenga un por qué o un para qué.

 

  • Haz pequeños cambios, no hagas grandes modificaciones de golpe. Que sean tan pequeños que parezcan insignificantes, serán pequeños al principio pero en poco tiempo habrá un cambio exponencial y ahí estará el poder del cambio.

 

  • No comentes los cambios que vas a hacer con amigas o amigos, porque si ellos están también en su zona de confort muy apalancados y no quieren salir, te dirán todo tipo de argumentos negativos para que no lo intentes. Pero no te lo dirán por ti, en realidad lo dicen por ellos, porque si tu sales, su cerebro lo percibirá como amenaza.

 

Si lo comentas con alguien que sea con una persona que entienda cómo se sale de la zona de confort y los beneficios de ello. Y si está en el proceso mucho mejor ya que así os animaréis la una a la otra.

 

  • Asume el liderazgo de tu vida y traza un plan bien planificado para que cada objetivo te haga mejorar y avanzar hacia tu propósito de forma directa y sin rodeos.

 

Recuerda que la percepción que tengas del proceso de salir de la zona de confort será la que predisponga a tu cerebro a luchar contra el propio proceso o animarte a seguir hacia delante. 

Es muy importante que todo el tiempo el cerebro perciba el cambio de situación como un avance hacia un estado de bienestar o de recompensa y eso lo puedes conseguir según tu diálogo interno.

Si cada día dices “uff que trabajo me está constando salir de la zona de confort”, será muy difícil que tu cerebro no lo perciba como un estado de agresión.

Por el contrario si cada pasito que das dices “que bien voy avanzando poco a poco y con un mínimo esfuerzo», el cerebro lo percibirá como un cambio positivo.

Para ir terminando, al cerebro no le gusta el “No Pain no Gain”. Debes descartar esa cultura de machacarse continuamente para conseguir las cosas. Esfuerzo sí, pero destrucción no. Tenemos la cultura de que el trabajo si no es un esfuerzo titánico no somos buenos trabajadores.

Es mejor aprender liderazgo y ser lo más eficientes posibles con el esfuerzo justo y sin morir de Pain en el intento de transformación.

Eso sí, una vez salgas de la zona de confort y veas como avanzas, te gustará tanto que no pararás de seguir dando esos pequeños pasitos para continuar creciendo.

Ahora que has terminado el artículo me encantaría saber qué piensas de la zona de confort y cómo llevas esto de salir de la zona de confort. 

Y si te animas a salir y avanzar en tu vida me gustaría leerlo en un comentario o en un mail. Quizás no hayas leído este artículo de claves para una vida genial, es un artículo que complementa muy bien a este. 

Nada más, cualquier cosa me escribes y hablamos, gracias por leerme.

Un abrazo 

Juan 

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