Tomar decisiones cuando el amor está de por medio puede parecer muy difícil. Aunque, ¿realmente lo es? A veces la decisiones en el amor puede costar algún que otro disgusto y quizás alguna crisis de ansiedad.

Muchos hemos pasado por rupturas de pareja, otros se lo están pensando y, otros no terminan de decidirse porque tomar decisiones en el amor no es tarea fácil si se quiere salir sin muchas secuelas de estas decisiones.

Leí una noticia en la que decía que el confinamiento había hecho subir el número de separaciones de pareja en más de un 56 %. No son pocas las parejas que se han roto o han tenido problemas durante el confinamiento.

Este dato es muy relevante y da para hacer un debate y plantearse muchas cosas, y analizar qué está ocurriendo en nuestra sociedad a nivel de relaciones de pareja. 

Sin embargo, no es el motivo de este artículo por lo que no entraré hoy en este tema. 

Aunque sí dejar constancia de que las relaciones de pareja han empeorado cuando el contacto entre ellas en el día a día ha aumentado considerablemente. 

 

Pero, ¿por qué es tan difícil tomar decisiones en el amor?

 

Como siempre digo, la respuesta está en nuestro cerebro. 

Comencemos diciendo que nuestro cerebro nos engaña constantemente para hacernos creer que todo es maravilloso. Me explico, cuantas veces hemos escuchado a personas que se llevan muy mal con la persona que tienen al lado, no la trata bien, discuten a menudo y además no tienen muchas cosas en común, son como el agua y el aceite y, sin embargo, siguen juntos años y años.

A pesar de no tener una relación bonita de pareja, cuando se trata de dejar a la otra personas es frecuente escuchar que no puede dejarla porque “todavía la quiere”. 

En realidad, esto ocurre porque el cerebro recuerda aún el estado de bienestar que teníamos al iniciar esa relación y que dejó una impronta cerebral de dopamina tan grande que cuando vemos a la persona que queríamos, nuestro cerebro nos recuerda esa imagen o momento y anula o esconde los años que llevamos sufriendo esa relación de pareja.

 

Motivos por los que tienes que tomar decisiones difíciles aunque se trate de amor.

 

El primero y más importante es porque si no estás feliz con esa persona no merece la pena seguir. La vida es corta y hay mucho por vivir. 

Si hacemos un análisis biológico desde la neurociencia del enamoramiento, en realidad una pareja consta de dos cerebros recibiendo placer dopaminérgico para sentirse protegidos y no activar el estado de supervivencia. 

Esto que digo es muy frío, lo sé, pero cuanto ante asumamos esta realidad biológica, menos sufrimiento tendremos para tomar decisiones en el amor. 

Cuando se trata de tomar decisiones ya sea en el amor o en cualquier aspecto, debemos analizarlo desde un punto de vista biológico y te aseguro que todo cambia.

Fíjate, en realidad se nos quitan todas esas tonterías de, yo hago por ti más cosas que tú por mí. 

Si piensas así, estás equivocado/a, si sigues con esa persona es porque algo sacas de beneficio, míratelo, sino no estarías con esa persona porque biológicamente el cerebro no hace nada que no sea en beneficio propio. Asi es que lo que hacemos por los demás en realidad lo hacemos por nosotros mismos.

En segundo lugar, el sufrimiento que tenemos por dejar a otra persona o cuando nos deja, es un sufrimiento que nos llega porque el cerebro no quiere perder su fuente de dopamina, su fuente de placer. 

Y no me refiero a sexo solamente. No queremos perder todo lo que nos aporta la otra persona y que se traduce en seguridad y bienestar para nosotros. Nuestro cerebro no quiere perder esa fuente de placer tan rápida y tan cercana. 

Es similar a cuando estamos de vacaciones, estamos tan agustito que no queremos que se acabe y después nos llega el síndrome post vacacional al perder de repente esa fuente de serotonina y dopamina de forma rápida.

Por eso odia que nos dejen y teme dejar a la otra persona, aún estando mal entre ellos.

Esto trae como consecuencia, y es una respuesta de defensa y lo más normal del mundo, que la mayoría de las personas no abandonan a la anterior hasta que no le han echado el ojo a otra persona, incluso a veces es el cerebro el que echa el ojo antes de ser conscientes de ello.

O si lo hacen es porque ya no le llega a su cerebro el suficiente placer como para seguir con ellas. Y no se trata de ti o de mí, se trata de ellas y de lo que quiere su cerebro para sentirse protegido y con placer constante.

 

Entonces si esto funciona así en nuestro cerebro, ¿por qué es tan difícil tomar estas decisiones?

 

La respuesta es el miedo. Tomar decisiones en el amor da miedo porque tenemos instaurado en el cerebro que perder nuestra fuente de dopamina y serotonina nos pone en peligro, el peligro de estar solas o solos. 

El miedo a no recibir esta protección es mayor que el sufrimiento que estamos viviendo con la pareja, y ante esta balanza el cerebro decide poner una excusa y seguir adelante.

Las excusas a veces vienen en forma de “ hasta que nos los niños sean mayores”, “cuando acabe la carrera”, “es un mal momento para él o ella ahora mismo”, “ es que lo/la quiero mucho”

En realidad cuando decimos te quiero o te amo nuestro cerebro quiere decir que bien me siento estando contigo, cuanto bienestar o placer me haces sentir.

Y ¿cuando es más intensa esta sensación?, normalmente, al principio de la relación, porque hay muchas experiencias nuevas y positivas y la descarga de dopamina y serotonina es muy intensa y con el sexo el nivel de oxitocina sube y provoca el vínculo.

Después todo esto con el tiempo van bajando los niveles hormonales pero el cerebro sigue recordando esos momentos, los quieres y los necesita.

Con el paso de los años el cerebro sigue demandando estos niveles de placer del principio y cuando van bajando a límites no tolerables dejamos de tener interés por la otra persona y es momento de cambiar. 

Nuestro cerebro empieza a buscar e indagar dónde puede encontrar estos niveles de dopamina iniciales y cuando reconoce alguna situación o persona que le recuerda a ello pues te pone las alarmas para que te cambies de dirección y cojas a otra persona. 

La mayoría de las parejas se rompen por falta de movimiento en la relación y de vivencias de experiencias nuevas.

Hay circunstancias externas, trabajo, hijos, responsabilidades, etc, que frenan los movimientos de la relación y la falta de experiencias reduce los niveles de Serotonina, Dopamina y Oxitocina, el cerebro empieza a no querer vivir así con la persona que hay al lado.

Las experiencias juntos, disfrutando de detalles, es lo que crea parejas de duración ilimitada. La apatía y rutina, activa las señales de alarma en el cerebro de las dos personas y comienza el camino a la separación.

En estos momentos tenemos tres opciones, activar las experiencias y vivir una buena vida de pareja, dejar a la otra persona o quedarse a sufrir el resto de la vida. Las dos primeras son saludables la tercera puede matarte. 

Así es que si sientes estas alarmas en tu interior,  piensa muy bien que estás dispuesto/a a hacer con tu vida antes de que sea tarde.

 

Desmitificación de la toma de decisiones en el amor.

 

Por todo esto que te cuento, que te dejen o dejar a alguien es muy duro. Pero es muy duro porque el cerebro se aferra a lo que tenía a sus niveles Dopaminérgicos, no es una cuestión de relación o amor, no te engañes.

El problema surge cuando no cambiamos de pareja por miedo, cuando en realidad hace tiempo que no recibimos lo que queríamos y hacemos daño a la otra persona al quedarnos con ella argumentando todo tipo de conceptos teóricos de por qué no la queremos pero no nos atrevemos a marcharnos.

La respuesta es muy sencilla, dejémonos de tonterías y de miedos.

La razón por la que dejamos a otra persona no es por ella. Siempre es por nosotros, necesitamos llenar nuestros depósitos de dopamina, oxitocina y serotonina y buscamos donde se llenan más rápido y más fácil. 

Es todo, no es por nada de la otra persona. Nuestro cerebro ha cambiado y quiere otra fuente de dopamina. 

Esto lo veo frecuentemente en muchos clientes-parejas con las que he trabajado, sobre todo, cuando existe una tercera persona.

Mientras esta tercera persona sigue en esa posición todo va bien, sin embargo, cuando entra a ser pareja oficial todo cambia y se rompen de nuevo esos lazos maravillosos que había.

La causa es porque se pierde ese estímulo (amante, prohibido, incertidumbre) que provocaba una explosión de dopamina en el momento de verse de forma prohibida, una vez todo es oficial se pierde el estímulo y desaparece el “amor tan intenso que había”.

 

Cómo tomar decisiones en el amor y salir feliz.

 

Lo voy a dividir en dos partes para intentar abarcar la mayoría de situaciones y que pueda ayudarte a tomar decisiones en el amor. 

Una si dejas o quieres dejar y la otra si eres dejado o te van a dejar:

  1. Si te dejan:

 

  • Te sentirás vacío/a, es normal. No pasa nada es la reacción normal de tu cerebro cuando pierde su protección y su fuente de bienestar.

 

  • Sentirás miedo, es otra reacción del cerebro para ponerte en alerta, te está diciendo “oye que la fuente de Dopamina y Serotonina se ha terminado ¿qué pasa aquí?”. No te preocupes es lo normal en el sistema de supervivencia. No te durará mucho, quizás pienses que te vas a quedar así para toda la vida pero no es cierto. Cuanto antes aceptes tu estado de pérdida de Serotonina y que no pasa nada antes tu cerebro empezara a buscar una nueva fuente de placer. 

 

  • No has hecho nada, no te culpabilices, sólo eres tu misma/o. Las personas evolucionan y quizás tanto tú como la otra persona, necesitéis una nueva fuente de serotonina en otra persona que viva y vibre de forma diferente a como lo haces tú y esto encaje mejor en el cerebro de la persona que te deja. Lo importante es seguir con autoconfianza.

 

  • Por favor, no vayas de víctima,  eso sí te hará daño y te aferrarás a un imposible y no avanzarás hacia una nueva vida. Acepta que el cerebro de la otra persona ha cambiado y el tuyo también, y que necesitas otra persona diferente. Cuanto antes pienses así, más rápido aparecerá esa persona y podrás de nuevo comenzar a tener una vida de bienestar.

 

  • Te agarrarás a las historias bonitas del pasado, no lo hagas, se acabaron, te dieron mucha dopamina pero pasaron. No te quedes ahí estancado/a, busca las nuevas experiencias que te darán el mismo o más placer dopaminérgico.

 

  • Pasa página rápido, para ello, borra contacto de redes sociales, no mires nada de la vida anterior, no hables del tema con amigas y mira qué cosas bonitas y placenteras tienes a tu alrededor.

 

  • No busques aquello de “ y si hubiera hecho esto o si hubiera ido a este sitio o si hubiera dicho esto” es tu cerebro que quiere la misma fuente de placer que tenía no le hagas caso, avanza que hay muchas más personas esperando a que las conozcas.

 

  • No pienses si algún día vuelve esa persona, no vivas esa ilusión, porque su cerebro y tu cerebro ya no reciben lo que esperan y aunque vuelvas nunca será posible volver a vivir como viviste el comienzo de la relación. Aunque te engañes durante un tiempo es para nada volver con una persona que se desconectó y te desconectaste del bienestar que sentíais juntos.

 

  • Tu cerebro te va a engañar una y otra vez para que sigas la vida de la persona que te ha dejado, para hablar de ella, para preguntarte mil veces por qué. No lo hagas, en realidad nada de eso es cierto ni importa. Recuerda que su cerebro no recibe la dopamina que espera y el tuyo tampoco. Por eso, busca excusas y respuestas absurdas para revivir lo que habéis sentido una y otra vez.

 

  • Si lees esto no vayas a pensar “ y si consigo ser una fuente de Dopamina para esa persona” No funciona así. No eres tú, es su cerebro quien decide que no le llega lo que espera. No es algo consciente, aunque se verbalice intelectualmente explicándote una y otra vez por qué te deja. No podemos satisfacer las necesidades de otro cerebro porque no conocemos qué hay dentro de él.

 

Además que vida es la que quieres que estás dispuesto/a ser exclava/o de otra persona. 

Mírate que necesitas de la otra persona para que pienses así. La respuesta está en tu interior, de la época de cuando eras pequeño/a. Mírate que tienes que construir en tu interior a nivel afectivo para que desees tanto vivir con esa persona. 

Ese si es tu trabajo, construirte como líder de tu vida y tener una vida genial. No es difícil, de verdad, sólo hay que escuchar nuestra interior. Nuestra alma de líder y conocer quiénes somos.

 

2. Si vas a dejar:

 

  • Hazlo rápido, no demores la situación.

 

  • Explica la verdad, que eres tú que ya no te sientes bien y necesitas otra forma de vida.

 

  • No des explicaciones largas y racionales, habla desde el corazón.

 

  • No metas a nadie por medio.

 

  • Si piensas en dejar a alguien es porque se te acabo lo que recibías, no hables de que la/lo quieres o de lo que la/lo quisiste. Es tu cerebro engañándote. Si has pensado en dejarla/o es porque algo no va bien, es mejor para los dos hacerlo y listo. 

 

  • Es generosidad pasar página cuanto antes y dejar que la otra persona lo haga también rápido. No escribas cada día mensajes a esa persona para saber de ella. En realidad no es saber de ella lo que quieres sino seguir alimentando tu cerebro con sus palabras.

 

  • Si has pasado página, no mires atrás, es mejor para los dos.

 

  • No pongas excusas para no dejarla, si no la dejas es por tu miedo a perder tu dopamina, no es por la otra persona ni porque te importe su bienestar. Aunque el cerebro te diga que lo haces por ella, no es así, biológicamente no funcionamos de esta manera.

 

Tomar decisiones en el amor en el día a día

 

Si has decido vivir con una persona o tener una relación con alguien es porque sientes que tu estado de bienestar mejorará con ello.

No tiene ningún sentido vivir con alguien y sufrir con ella y con lo que vives diariamente.

Si decidimos tener pareja debemos comprender que vamos a tener una balanza entre pérdidas y ganancias. Lo importante es reconocer una balanza que no esté equilibrada sino desequilibrada hacia las ganancias.

El equilibrio no lo quiere el cerebro porque ante la más mínima duda salta la alarma de la supervivencia y deja de querer esa relación.

Debes tomar decisiones sin esperar recibir, si vives esperando sólo activarás una y otra vez el sistema de supervivencia.

Es decir, si haces algo por la otra persona hazlo porque te da placer a ti, si lo haces para que te llegue una muestra de afectividad o algún gesto de aceptación vas por mal camino. De nuevo activas supervivencia.

Crea todas las experiencias que puedas porque es lo que hace que las parejas perpetúen hasta el infinito.

Por ello, es muy importante tener un pareja afín a las actividades. De nada te servirá crear y tener experiencia con tu pareja si no le gustan estas experiencias.

Lo de los polos opuesto se atraen solo ocurre en física y en temperamentos que no están en equilibrio. 

Los polos opuestos no se atraen, en realidad se necesitan para coger el uno del otro las cosas que necesitan, no es amor es necesidad.

No vivas para la otra persona, vive para una vida de bienestar en común y eso es un trabajo de los dos.

Si sólo una persona aporta, los días para esa pareja  están contados, no importa el tiempo que te estés engañando o poniendo excusas, con el tiempo se acabará, no lo demores porque no tiene sentido.

Si te hacen sufrir, aunque “sea de broma”, no te quieren, no es tu proyecto o pareja.

En definitiva y en resumen, para tomar decisiones en el amor que sean acertadas sólo debes construir cada día una experiencia de bienestar y sentirte agusto con lo que vives con la otra persona. El resto son creencias y sufrimientos innecesarios. Recuerda desequilibrar la balanza a las ganancias.

Son muchas las personas que sufren con tomar decisiones en el amor.

Espero que después de este articulo te haya aclarado mucho más que tomar decisiones difíciles en el amor no es algo tan complicado.

Sobre todo, es muy importante desmitificar ese apego que tenemos a las relaciones personales.

Si nos vamos a un punto de vista biológico es mucho más fácil comprender qué es lo que está sucediendo y cómo afrontarlo.

Al final de todo como siempre digo a mis clientes, la clave está en el liderazgo que hacemos de nuestra vida desde una visión biológica de la misma. Se nos simplifica mucho la toma de decisiones y el sufrimiento que nos han instaurado en nuestro cerebro.

Ojalá este artículo te ayude mucho. Te leo en los comentarios.

 

Un abrazo Juan

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