Tener constancia cuesta, no lo vamos a negar. Comenzamos con un proyecto y con una ilusión de arrancar tenemos la fuerza suficiente para iniciar cualquier cosa. Sólo que después, en cuanto pasa un poco de tiempo y el empuje inicial va perdiendo fuerza la constancia va desapareciendo. Seguro que te suena esta situación.

El arranque inicial yo lo comparo con los motores de arranque de una nave que va a subir a la Luna. Esos propulsores que le da el empujón inicial para tomar altura. Motores que terminan desprendiéndose de la nave cuando esta toma altura. 

Lo curioso es que el arranque inicial consume muchísima energía y, sin embargo, a priori mantener la nave volando consume menos energía que este arranque inicial.

Y, sin embargo, si funciona con las naves espaciales  ¿por qué no funciona con el ser humano?, ¿Por qué nos cuesta tanto tener constancia y mantener el esfuerzo inicial?

La respuesta está siempre en el cerebro.

 

La constancia y el cerebro. Respuestas

 

A nuestro cerebro no le gusta nada gastar energía. Aunque sea algo bueno  para nosotros, no le convence que le digamos que si hacemos ejercicio después nos vamos a sentir mejor. 

Al cerebro no le sirven las promesas de futuro, la parte más potente de nuestro cerebro no entiende del beneficio a largo plazo, sólo sabe que hoy estás gastando mucha energía haciendo deporte y eso no es bueno para la supervivencia. 

Y si además sufres haciendo deporte,  ya sea corriendo, en bici o con cualquier actividad, por lo tanto,  el recuerdo o la emoción que se asocia en el cerebro con la actividad tiene un tinte negativo. 

Por tanto, antes de empezar a ser constantes y esforzarnos por serlo, en el cerebro ya se han instaurado dos situaciones que son negativas para que el cerebro las tome como buenas para realizarlas. 

Ante esta situación sólo nos queda tomar el mando con la corteza prefrontal y comenzar a hackear nuestro cerebro. 

 

¿Por qué es tan complicado ser constantes?

 

Vivimos en el mundo de las prisas, de no parar a saborear los momentos y la cosas que hacemos. Ante ese panorama nuestro cerebro vive en un estado continuo de supervivencia.

Si queremos hacer deporte debemos ajustar el horario al máximo, nos vemos obligados a estirar la agenda todo lo posible. 

Es frecuente ver personas haciendo deporte a altas horas de la noche después de un largo y agotador día de trabajo. 

Algo totalmente que va en contra del funcionamiento de nuestro organismo.  Fisiológicamente los niveles de cortisol en el organismo comienzan a decrecer a partir de las 12 de la mañana y llegan a niveles basales o mínimos a partir de las 8 de al tarde. 

Es decir, a partir de esta hora, nuestro organismo entra en modo descanso preparándose  para dormir, sin embargo, nuestro horario laboral obliga al organismo a seguir activo a estas horas. Le exigimos al cuerpo un esfuerzo máximo o submáximo cuando su ritmo circadiano normal es decrecer la actividad para entrar a preparar las fases del sueño.

En estos momentos comienza una señal de alarma en nuestro cerebro que recibe la orden de cambiar este estado natural de decrecimiento para comenzar a activar al organismo.

Por ello, el cerebro comienza de nuevo a generar cortisol en el organismo como medida de adaptación a la nueva situación, que repito no es natural, es forzada.

Esta elevación de cortisol durará unas cuantas horas hasta que vuelva a haber niveles mínimo. debido a esta situación es frecuente encontrar personas a las que les cuesta conciliar el sueño hasta las 2-3 de la mañana cuando de nuevo comienzan a decrecer los niveles de cortisol.

En una vida así, día a día y, mes a mes, es habitual ver a personas excesivamente agotadas y sin ganas de nada, como para decirles que sean constantes o transformen sus vidas.

Y es que trasnochar no es una actividad para el ser humano. Es más propio de criaturas de la noche. Aunque claro estos luego duermen de día. 

Hay quien dice que cuando cae en la cama, cae rendido debido al cansancio pero debido a los niveles elevados de cortisol por muchas horas que duerma el sueño no será del todo reparador.

Y ante este escenario estresante y poco natural, el cerebro rechazará una y otra vez mantener la actividad que provoca esta elevación del cortisol y mantener la constancia deportiva será cada día más difícil. El esfuerzo para el organismo y el gasto energético es excesivo para el beneficio perdido.  

Cuando además el cerebro te manda «mensajitos» del estilo: «hoy te has ganado un descanso» «con el frío o el calor que hace no es hora de hacer nada» con lo cual te está ayudando a dejar la actividad física de ese día para otro momento.

Te sorprenderás de lo rápido que suman los días que no haces nada y lo lentos que suman lo días que te esfuerzas.

Cuando reacciones verás que han pasado 7 o 10 días  que no has hecho deporte y si lo haces cuando tomes consciencia habrán pasado sólo 3 o 4. 

Cosas del cerebro…

 

La constancia y la actividades de la vida diaria

 

He puesto varios ejemplos refiriéndome a la dificultad de mantener la constancia en el deporte porque es mucho más fácil de entender debido a que casi todos hemos vivido una situación así, pero en las actividades de la vida diaria o cuando lanzamos un proyecto tenemos la misma dificultad.

Aquí la clave son las recompensas a corto plazo que nuestro cerebro espera obtener. 

Es muy complicado para el cerebro hacer actividades y esperar una recompensa a largo plazo.

Hacer por hacer esperando que un futuro recojamos los frutos es sólo para las personas que ejercen el liderazgo en sus vidas y en los actos de vida su corteza prefrontal tiene un protagonismo importante.

La corteza prefrontal es la que espera resultados al largo plazo, la que planifica y  tiene una orientación a futuro y no todos tenemos entrenada esta parte del cerebro.

No es una cuestión de más o menos inteligentes, esta parte hay que entrenarla conscientemente con visualización y ejercicios concretos además de entrenar ciertas habilidades en el día a día. 

Es decir, hay que ponerse y hoy en día el 95% de las personas van tan rápido en su vida que no se paran a entrenar  esta parte del cerebro y viven todos sus días de forma inconsciente.

Este entrenamiento es sólo para las personas que quieren ser excelentes en sus vidas y tener una vida de éxito. Es el entrenamiento que hacemos en Leaders Design. Leaders Design tiene cada módulo orientado desde la corteza prefrontal, es decir, a tomar consciencia de los actos y las decisiones del día a día. 

El cerebro límbico y el cerebro reptiliano sólo tienen un enfoque inmediato y al ser de respuesta más rápida la mayoría de las personas quedan atrapadas por su influencia y prefieren recompensas rápidas. Es la forma de vivir del 95% de la población que mencionaba anteriormente.

Sólo los líderes son conscientes que las recompensas a largo plazo tardan en llegar y que es hoy en el presente cuando hay que trabajar y seguir así cada día para que un día llegue la recompensa.

La mayoría de las personas obtienen su buena dosis de recompensa  en forma de dopamina con un pequeño y mínimo esfuerzo. 

En la sociedad actual, los premios a corto plazo son tan abundantes que nuestro cerebro esta abrumado de tanto placer que llega casi sin hacer nada.

Muchos chicos tienen un móvil antes de entrar en el instituto, tienen dinero sin trabajar y lo que es peor sin entender el esfuerzo que cuesta conseguir ese dinero,  Netflix, play station, vacaciones con los amigos, algunos motos y coches, los últimos ipods, es decir, todo de todo y después les queremos pedir que estudien o sean buenos en su trabajo.

¿Cómo le explicas a un cerebro que está inundado de Dopamina que tiene que hacer un esfuerzo para que su recompensa sea aprobar y que le den un papelito que dice que ha aprobado?¿ Para qué si ya lo tienen todo?

Pero estos chicos crecen y se ven obligados a hacer el esfuerzo para conseguir manteniendo altos sus niveles de dopamina. Porque a ver, sentirse en un estado Dopaminérgico está genial, pero mantenerlo no es fácil,  es necesario tener estímulos intensos a cada momento.

Mantener los valores altos de Dopamina cuesta porque el cerebro siempre quiere más y más y cada vez suben menos estos valores con estímulos similares los anteriores, el efecto acostumbramiento del cerebro.

Aquí es donde entra la comida basura, los hartones de comer, el alcohol y algunas drogas Porque claro el cerebro pide Dopamina y de alguna forma hay que conseguirlo y comiendo y bebiendo se calma.

Imagínete un niño o una niña que con 11 años comienza con el móvil y a tenerlo todo. Cuando tiene 21 años su cerebro lleva 10 años inundado de Dopamina sin decir ni los buenos días. Ahora a ver cómo se cambia eso cuando la persona va creciendo. ¿Cómo pides constancia?

¿Te imaginas el esfuerzo para revertir ese proceso en un adulto?

Imagínate la energía que tendría que gastar su cerebro para ser constante y buscarse las recompensas a largo plazo.

Imagínate lo que supone para un cerebro que ha crecido con las recompensas de forma inmediata tener ahora que esperar tiempo para obtener la recompensa.

A los hijos hay que darle lo que cada uno estime oportuno aunque  bajo un prisma de ganárselo con algún esfuerzo o en nuestro intento de ayudarles y darles lo mejor, les estaremos destrozando la vida convirtiéndolos en víctimas de las recompensas rápidas.

 

El liderazgo te enseñar a ser constante.

 

La Constancia sólo se logra tomando las riendas de nuestra vida y eso es el liderazgo, ser dueño de nuestra vida.

Fíjate que cuando no lideramos nuestra vida, somos esclavos de la sociedad o de un entorno que nos proporciona esa Dopamina para mantener nuestro estado de recompensa en niveles óptimos. Somos incluso capaces de ir contra nuestros valores y principios por conseguir nuestra dosis de Dopamina.

Al aprender liderazgo proyectamos al largo plazo, vamos “domando” nuestro cerebro en una dirección en la que aprende que las recompensas se obtienen durante el esfuerzo, es decir, en el camino diario y paso a paso.

Y sólo después de mucho tiempo ejerciendo el liderazgo de forma continua llega nuestra gran recompensa que es nuestra meta.  

Y es esa meta que queremos alcanzar la que mantiene nuestra motivación para alcanzar el destino. 

Pero si no lideramos y no tenemos grandes aspiraciones que alcanzar, seremos víctimas una y otra vez de las recompensas rápidas y por ende nunca avanzaremos en nuestras vidas.

Es muy triste ver a personas sumergidas en la mediocridad por no liderar sus vidas y centrar toda la ilusión  de la semana y de su vida en el  viernes por la tarde o al sábado por la noche. 

Son personas que odian los lunes y desean que llegue el mes de vacaciones para no hacer nada y, comer y beber todo lo que puedan.

Son personas que merecen todo mi respeto porque cada persona decide lo que hace con su vida. Y comprendo lo difícil que es salir del “mono” de dopamina rápida.

Cuando lideras tu vida y vives en el largo plazo nuestro cerebro recibe recompensas menos intensas pero continuas en el tiempo, esto está mediado por la Serotonina.

Este estado no llega porque sí, este estado hay que crearlo desde la corteza prefrontal, hay que trazar una vida del día a día y del camino. 

Si además, este camino del día a día, de la constancia y del esfuerzo por alcanzar la meta, se hace con alguien a quien queremos o con el/la que tenemos un gran vínculo se producirá una secreción de Oxitocina y el camino es aún más placentero y se hará mucho más fuerte.

Será más fácil tener constancia, hasta tal punto que llegue un día que te guste tanto lo que haces que no necesites ser constante, sólo será tu día a día un camino placentero y todas tus actividades las harás de forma natural. Esto es lo que te da el Liderazgo. 

La constancia es enemiga de la recompensa rápida si bien puede funcionar al principio de iniciar un proyecto como motor de encendido, rápidamente hay que pasar a unos motores de mantenimiento de energía o las consecuencias serán bien graves. 

 

Claves para tener constancia y conseguir grandes cosas en la vida

 

1. Busca un propósito en tu vida que te mantenga motivado cada día para alcanzarlo. Tu gasolina diaria. Todo que hagas que no te guste no te ayudará a ser constante. Mira qué hay en tu vida actual que te hace quejarte o realizar demasiado esfuerzo (trabajo, pareja, amigos…)

2. Huye al máximo de las recompensas rápidas.

3. Recuérdate cada mañana por qué haces lo que haces.

4. Toma las riendas de tu vida, sé líder y dueño de tu vida.

5. Planifica tus tareas para alcanzar tu propósito. Con una hoja de ruta que cumplir paso a paso será más fácil no desviarte del camino.

6. Identifica esas acciones o actos que te hacen entrar en modo hibernación, beber demasiado, comer en cantidad, ver 3 episodios de Netflix seguidos. Obliga a tu cerebro a ceder, toma el mando o serás víctima de un cerebro enganchado a la Dopamina.

7. Cada vez que acabe el día o hagas alguna acción que a largo plazo te traiga recompensa siéntate, cierra los ojos y medítalo.

Dile a tu cerebro que el esfuerzo te ha traído una gran recompensa, de esta manera cuando la próxima vez te diga que no lo hagas recordarás la recompensa. 

8. Esta es dura, si te pasas bebiendo, fumando o comiendo, eres víctima de un cerebro débil y enganchado, no te alegres, no lo celebres, toma medidas porque tu cerebro está bajo mínimos. Si te ríes de estos actos le estarás diciendo a tu cerebro que esto es lo que quieres en tu vida.  

Hay una gran diferencia entre disfrutar de una copa de vino o de una comida exquisita con no tener control sobre lo que comes o bebes. 

9. Si quieres celebrar, sonreír, cantar, bailar o disfrutar no lo hagas apoyándote en recompensas rápidas, focalízate en los sentimientos, en una charla, en la gente que has conocido, en lo que te has reído.

Esto es hackear tu cerebro, si lo que memorizas es la borrachera que cogiste, el cerebro buscará siempre en las celebraciónes esa misma borrachera.

10. Para tener constancia no te marques grandes objetivos, es mejor todos los días un poquito y avanzar cada día que hacer mucho de golpe 1 o 2 días.

Si cada día mejoras dos cosas para acercarte a tu propósito en un mes habrás hecho 60 cosas y en un año 730, es imposible con estos número que no logres tus resultados y obtengas una recompensa enorme.

11. El cerebro aprende lo que le enseñamos, al fin y al cabo todo son conexiones neuronales. Una neurona conecta con otra y esta con otras y, así tenemos una acción o un pensamiento. Piensa desde la corteza prefrontal qué pensamientos quieres que estén en tu mente. 

Cuídalos mucho porque esos pensamientos se convertirán en lo que eres o llegarás a ser. 

Por ello, la forma de hackear al cerebro es repetir, repetir cada día el hábito o la acción que nos lleva al destino y de esta manera el cerebro lo integra como algo normal y no será necesaria tanta constancia y, así repetidamente.

Cuanto más veces lo hagamos antes lo aprende el cerebro y antes llegaremos a ese estado de disfrute continuo. 

12. Cuando tengas ganas de abandonar de tirar la toalla, dile a tu cerebro que calle y hazlo una vez más. Esa repetición o acto que haces cuando no puedes más es el que vale el doble. Habrás ganado una mini batalla.

Abandonar no es una opción, habrá días mejores y otros menos buenos. Son en esos menos buenos donde le demostrarás a tu cerebro que tú eres el dueño/a tu vida. 

13. Si te comprometes con alguien, la obligación te hará tener más constancia. Aunque esto te puede valer en etapas iniciales, con el tiempo debes sacar la motivación desde el interior, no puedes apostar tu éxito a los demás, debe ser algo interior.

14. Crea una estructura y repítela cada día. Mira de qué forma te funciona y hazla una rutina. Si el cerebro sabe que se levanta a las 7 todos los días y después de desayunar hay deporte, lo tomará con el tiempo como algo normal y te será más fácil mantener la constancia. 

La constancia se lleva mejor cuando hay un orden en la vida. Cuando las emociones están bien gestionadas y somos dueños de nuestra vida es mucho más fácil tener constancia en lo que hacemos.

Es una cuestión de querernos a nosotros mismos, de sentirnos bien en nuestro interior, con los demás.

Cuando nos sentimos bien, nuestro cerebro tiene más ganas de evolucionar  y hacernos crecer, porque no tiene miedo. Porque es feliz con la vida que tiene. 

Cuando alguien no lidera su vida cae en el error de buscar una recompensa rápida para satisfacer su desequilibrio y una vez caes en este «regalo» fácil es difícil salir de ahí.

Por ti, por la gente que te quiere, Sé Líder, la vida te está esperando, se lo debes, te lo debes. 

Me encantaría leerte por mail o en un comentario en el artículo sobre cómo llevas la  constancia en tu vida y qué trucos tienes para ser constante. 

Muchas gracias por leerme 

Un abrazo 

Juan

 

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