Tomar decisiones difíciles en la vida puede resultar una tarea muy complicada. Sobre todo cuando nos jugamos mucho con la decisión o cuando nuestra acción implica a terceras personas. 

Sin embargo si aprendemos un procedimiento y seguimos un método para hacerlo, la toma de decisiones se convierte en algo fluido y fácil de hacer. Y es que para ser un buen líder que toma buenas decisiones lo mejor es ir a lo simple y avanzar rápidamente.

Pero ¿qué ocurre cuando se trata de tomar decisiones difíciles?

Parece que de repente toda la claridad que tenía nuestro cerebro para tomar decisiones se desvanece cuando se trata de tomar decisiones importantes. 

Nuestro cerebro entra en un estado de bloqueo cuando nos paramos a pensar cómo tomar decisiones acertadas ante un problema que nos afecta, sobre todo si nuestra decisión puede afectar a otras personas como puede ser el ejemplo de cuando se trata de tomar decisiones en el amor.

 

La explicación está en la forma en que nuestro cerebro toma decisiones. 

Los artículos de neurociencia nos indican que nuestro cerebro tiene un prioridad sobre todo lo demás a la hora de tomar decisiones, sobre todo si se trata de tomar decisiones importantes. 

Esta prioridad es la supervivencia y por ello si al tomar una decisión, sea la que sea, nuestro cerebro detecta que puede estar en peligro la supervivencia, lanza la señal de alarma y genera una emoción para protegernos y detenernos antes de tomar una decisión.

Esta emoción no es otra que el miedo y aparece el miedo a tomar decisiones. Este proceso mental nos puede llevar a no tomar decisiones en la vida o a algo peor, esto es, que tras mucho darle vueltas a la cabeza terminemos por tomar decisiones poco acertadas.

 

¿Por qué aparece el miedo al tomar decisiones?

El miedo a tomar decisiones complicadas aparece por el sistema primario de supervivencia del ser humano. 

Si nuestra decisión afectara a otras personas y debido a esta decisión tomada nos sintiéramos excluidos de un grupo o apartados de una persona o familia, nuestro cerebro detectaría que esta situación  puede resultar peligrosa para la supervivencia  ya que estar solos y aislados  el cerebro lo entendería como peligro porque no tendríamos a nadie que nos pudiera proteger.

En el fondo de todo miedo a tomar decisiones está el miedo a perder algo que me otorga seguridad en mi vida.

De ahí que cuando debemos tomar decisiones en temas de amor éstas pueden resultar las más difíciles de tomar de todas, pues se nos activa en nuestro cerebro esta alarma de protección de grupo. 

Pero este tema de tomar decisiones acertadas en temas de  amor será causa de otro artículo que está por venir. 

Y una pincelada que me gustaría anotar aquí es respecto a tomar decisiones en asuntos que me sacan de la zona de confort. 

En numerosos blogs y libros, se  habla mucho de salir de la zona de confort, pero ojo que la mayoría de estos artículos no tienen en cuenta la reacción de supervivencia de nuestro cerebro.

Si  bien, es cierto que es necesario salir de la zona de confort para crecer, pero es importante salir de forma controlada y con pequeños estímulos que estresen mínimamente al cerebro y con ello crezca su capacidad de mejora aunque es necesario que se consiga sin activar en demasía todos los neurotransmisores de defensa y alarmas cerebrales. 

Si no se sale de la zona de confort de manera óptima para nuestro cerebro lo mejor es quedarse quietecito y no salir de la zona segura porque podría ser contraproducente.

No digo con esto que nadie salga de la zona de confort, lo que quiero matizar es que se salga de la zona teniendo en cuenta la forma en la que actúa nuestro cerebro.

De lo contrario no habrá aprendizaje ni crecimiento sino miedo y huída, asi es que ojo con lo de salir de la zona de confort.

De dónde viene este miedo a tomar decisiones difíciles. 

Desde la niñez no nos enseñan un proceso o un método para tomar decisiones. 

Por el contrario continuamente nos vemos sometidos a rechazos sociales y familiares sin entender muy bien por qué nos ocurre esta circunstancia cuando tomamos decisiones en nuestra vida.

Si este rechazo o corrección nos llega cuando aún somos muy pequeños y no entendemos qué es lo que está ocurriendo, en nuestro cerebro se nos graban conexiones neuronales que nos recordarán en un futuro que si  hacemos algo fuera de lo acordado-aceptado en familia o sociedad seremos expulsados y excluidos del grupo.

A partir de ahí tomar decisiones que afecten a patrones parecidos a lo vivido de pequeños se convertirán en decisiones muy complicadas de tomar.

Decisiones que en un primer momento no eran complicadas ya que  si de pequeños algún amiguito nos quitaba un juguete, nosotros se lo volvíamos a quitar  y listo, todo en su sitio. 

Pero sin en ese momento sufrimos una gran reprimenda y me castigaron aislándome del grupo o avergonzándome dentro de ese entorno social y quitándome mi juguete favorito porque me dicen que hay que compartir, mi cerebro aprende que tomar decisiones que afectan a las relaciones humanas son decisiones  difíciles. 

A posteriori ese mismo niño o niña coge el móvil de Papá para jugar y otra reprimenda llega porque no se cogen las cosas de los mayores que se rompen. y nuestro cerebro, pequeñito, que está aprendiendo piensa: ¿pero entonces mis juguetes si se pueden coger aunque se rompan? Y ahí, la conexión neuronal se hace fuerte y podría empezar a entrar en bloqueo y a tener miedo a tomar decisiones.

En estos momentos mi sistema de supervivencia está que echa humo y piensa: «Quedo excluido si no presto mis cosas aunque las rompa otro niño y quedo excluido si cojo las cosas de los mayores. No entiendo nada, piensas.

Y si esto funciona así para objetos, imaginad si metiéramos a analizar variables como la afectividad y el amor de los padres a los hijos. Que cantidad de barbaridades se habrán hecho con la toma de decisiones de los niños basándose en el «amor de los padres». La fuerza que tendrían esas conexiones neuronales.

En definitiva, el cerebro aprende que es mejor no decidir y hacer lo que nos vayan diciendo para no entrar en conflicto.

Año tras año nuestro cerebro aprende hasta que ya de mayores no nos cuestionamos nada y ya sólo actuamos como nos va dictando la sociedad aunque aparezcan incongruencias en los mensajes que nos llegan.

Y así año tras año aceptamos todo lo que nos va diciendo alguien a quien consideramos la autoridad y no tomamos decisión alguna.

Ya de mayores nuestro cerebro ha aprendido que las decisiones las toma otra persona, quizás un jefe, padres o pareja, mucho más si se trata de decisiones difíciles.

De esta manera nuestro cerebro no ha aprendido a tomar decisiones difíciles ni aprenderá, aunque en nuestra vida personal y laboral sea necesario que las tomemos.

No hay líderes hoy en día que sepan tomar decisiones( mira este artículo llamado ¿Dónde está el líder?) y asumir responsabilidades y errores cometidos, sólo nos dan mensajes ambiguos y sin dirección de tal manera que el camino se vea aclarando según vamos haciendo, así a poco a poco y,  que el azar nos encuentre la mejor opción y el destino nos coja confesados.

 

Otros factores que nos bloquean la toma de decisiones

Detrás de  todos estos factores que nos bloquean para tomar decisiones complicadas o tomar las decisiones más acertadas están siempre los mecanismos de  supervivencia cerebrales.

Situaciones que afectan a la toma de decisiones por la amenaza que pueden suponer: 

  • Relaciones de pareja.
  • Relaciones de familia.
  • Relaciones de amigos.
  • Relaciones laborales.
  • Puesto de trabajo.
  • Estatus quo.
  • Tomar decisiones sobre algo que consideremos importante para nosotros: joyas, coche,casa…
  • Cambios de domicilio o residencia.
  • Tomar decisiones que afecten a los hijos.

 

Qué camino hay que seguir para tomar decisiones difíciles.

Si bien la neurociencia nos muestra el camino de cómo tomar decisiones. A groso modo podemos decir que el cerebro funciona con el sistema de supervivencia y el de recompensa. Y es así todo el tiempo. 

Seguir el camino de las recompensas nos hace que podamos tomar decisiones importantes de forma más fluida.

Las recompensas no sólo desactivan el sistema de supervivencia sino que provocan que en el  futuro nuestro cerebro intente repetir el patrón para conseguir una nueva recompensa. 

Esto es debido a la una sustancia que secreta el cerebro llamada Dopamina.

Es decir, si tomamos una decisión y le hacemos creer al cerebro que ha sido algo bueno para nosotros, en un futuro nos incitará a seguir el mismo proceso para tomar decisiones.  

No sólo no nos bloqueará sino que nos estimulará para seguir ese mismo método de toma de decisiones. 

¿No es maravilloso saber esto y poder hackear nuestro cerebro? 

 

Entonces ¿de qué manera podemos tomar decisiones y acertar ?

1. Creando un método para poder reproducir una y otra vez el mismo camino a la hora de tomar decisiones. Si quieres aprender este método en este artículo te cuento cómo hacerlo.

2. Teniendo muy claro qué recompensa voy a recoger por tomar esa decisión por difícil que me resulte. Todo es positivo para nosotros sea cual sea el resultado. Si no lo ves claro busca lo positivo que sacas. Si no lo ves claro lee el punto 4. 

3. Repetirme y repetirle al cerebro que la decisión aunque ha sido difícil de tomar me ha traído una recompensa, la recompensa del aprendizaje.

4. Todo resultado, sea cual sea, es positivo porque me trae un aprendizaje y ese aprendizaje me hace mejorar mi método para tomar decisiones importantes y me hace crecer y mejorar como persona.

5. Ninguna decisión está mal tomada si el hecho de tomarla es un sentimiento profundo que viene de mi interior. Algo que me dice que aunque es duro y difícil, es lo mejor para el momento actual.

6. Nunca tomar decisiones pensando en qué es lo mejor para otra persona, sino lo mejor para ti. Lo mejor para otra persona sólo lo sabe la otra persona, porque no podemos estar dentro del cerebro de otras personas y saber qué es lo que le viene bien y qué es lo que está pensando. 

7. Si aun sigues sintiendo miedo a tomar decisiones complicadas debes coger papel y lápiz y anotar lo peor que podría pasar al tomar esa decisión. Lo normal es que lo que hay escrito en el papel no te haga perder la vida. Al contrario te hará crecer.

Puedes anotar también posibles soluciones antes posibles resultados. Aunque esta recomendación no es muy buena a pesar de que muchos autores recomiendan ya que te enredarías en un proceso interminable de análisis y poca acción. Además de estar adivinando posibles escenarios. 

Recuerda siempre que la solución a los problemas vienen de tomar acción, no del excesivo análisis. Este último no te hará tomar las mejores decisiones. Es mucho mejor analizar una vez realizada la acción.

Tomar decisiones desde el corazón y no desde la razón es la clave para avanzar en la vida y para conocer qué hay en nuestro corazón y sentir como se expresa nuestra alma de líder. 

Es necesario profundizar más en quienes somos y qué recompensas son las que quiere nuestro cerebro para tomar decisiones acertadas de lo contrario una y otra vez aparecerá el miedo a tomar decisiones. 

En resumen para tomar decisiones difíciles y acertar: 

  • Crear un modelo en el que apoyarse al tomar las decisiones. 
  • Buscar siempre la recompensa de la decisión.
  • Evitar analizar en demasía. 
  • Toda decisión trae un resultado que me hace aprender y por tanto es positivo siempre.
  • Las decisiones tomadas desde el sentimiento y el corazón aunque duras siempre son acertadas y normalmente hay que esperar un tiempo para ver lo bueno que nos traen.
  • Ante la duda toma acción es el primer paso a la solución.
  • Tomar decisiones pensando en lo mejor para nosotros y no para la otra persona. Aunque alguien pueda pensar que es egoísmo, es al contrario, dejamos libre a las otras personas para tomar sus decisiones y poder mejorar su vida. 
  • Importante que cada persona tome sus decisiones, no ayudamos a nadie decidiendo por ellas. 

 

 

Seguramente me he dejado muchas cositas que comentar y que te han generado dudas. Me puedes escribir por mail o dejarme un comentario e intentaré ayudarte en todo lo posible desde mi experiencia con clientes todos estos años. 

 

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Gracias por leerme y nos vemos en el  próximo artículo. 

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